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Una torre de alta tensión de 47 metros enciende la preocupación en La Moraleja

La instalación de una nueva torre de alta tensión a escasos metros de las viviendas de Camino de los Jardines ha provocado la movilización de los vecinos. Alcobendas rechaza su ubicación y estudiará alternativas para desplazar o soterrar el tendido, mientras el desarrollo de La Solana de Valdebebas continúa avanzando al otro lado del límite municipal.

Una estructura metálica de 47 metros de altura ha alterado en cuestión de días el paisaje de una de las zonas residenciales de mayor crecimiento de La Moraleja. Se trata de la torre T-25N, levantada dentro del término municipal de Madrid como parte de las actuaciones vinculadas al desarrollo de La Solana de Valdebebas, pero situada a apenas 30 metros de algunas viviendas de Camino de los Jardines, en La Carrascosa.

Su aparición ha generado una importante inquietud entre los residentes, que cuestionan tanto su proximidad a las viviendas como el impacto paisajístico de una infraestructura de estas dimensiones. La reclamación vecinal es clara: buscar una alternativa que permita alejar el tendido de las casas o soterrarlo.

El conflicto tiene, además, una particularidad administrativa que ayuda a entender su complejidad. Las viviendas afectadas se encuentran en Alcobendas, mientras que la nueva torre se ha construido unos metros más allá del límite municipal, ya dentro de Madrid.

Una infraestructura ligada a La Solana de Valdebebas

La torre no es una actuación aislada. Forma parte de la reorganización de las infraestructuras eléctricas asociada a La Solana de Valdebebas, uno de los grandes desarrollos urbanísticos que están transformando esta parte del norte de Madrid.

El nuevo ámbito ocupa más de un millón de metros cuadrados entre la R-2 y Alcobendas, al oeste de El Encinar de los Reyes, y contempla cerca de 1.400 viviendas, además de 292.000 metros cuadrados de zonas verdes. El Ayuntamiento de Madrid lo define como una pieza destinada a completar la trama urbana y servir de nexo entre La Moraleja, Valdebebas y la futura Ciudad Aeroportuaria.

Precisamente las líneas eléctricas son una de las infraestructuras afectadas por esta transformación. En junio de 2025 salió a información pública un proyecto para modificar la línea de transporte de 220 kV Aena-Hortaleza y Hortaleza-San Sebastián de los Reyes, con actuaciones aéreas y subterráneas en Madrid y Alcobendas vinculadas al desarrollo de La Solana. El presupuesto recogido en aquel expediente superaba los 7,1 millones de euros.

Para los vecinos, sin embargo, los documentos administrativos no resuelven la cuestión esencial: cómo una torre de estas características ha terminado situada tan cerca de sus casas.

El impacto sobre las viviendas

La Carrascosa ha experimentado durante los últimos años un notable desarrollo residencial. En el entorno se han construido alrededor de 700 viviendas, muchas de ellas de reciente entrega, configurando una nueva área residencial junto al límite con Madrid.

La llegada de la torre ha cambiado de forma inmediata la percepción del paisaje para algunas de estas viviendas. A la preocupación por el impacto visual se suma la inquietud de los propietarios sobre la posible repercusión patrimonial y, especialmente, las dudas acerca de los campos electromagnéticos generados por las líneas de alta tensión.

Este último punto requiere distinguir entre la comprensible preocupación vecinal y lo que establece actualmente la evidencia científica.

La Organización Mundial de la Salud señala que la intensidad de los campos eléctricos y magnéticos disminuye a medida que aumenta la distancia respecto de las líneas eléctricas y que, generalmente, entre 50 y 100 metros los valores se aproximan a los existentes en zonas alejadas de líneas de alta tensión.

En cuanto a los posibles efectos a largo plazo, algunos estudios epidemiológicos han observado una asociación entre exposiciones medias a campos magnéticos superiores a 0,3-0,4 microteslas y un mayor riesgo de leucemia infantil. Sin embargo, la propia OMS advierte de que la evidencia disponible presenta limitaciones y no permite establecer una relación causal.

De ahí que una de las medidas anunciadas por Alcobendas sea precisamente encargar un informe específico sobre emisiones electromagnéticas, que permita conocer los niveles reales en las viviendas afectadas y aportar datos objetivos al debate.

Alcobendas se posiciona contra la ubicación de la torre

La movilización vecinal ha provocado también una reacción política.

El Ayuntamiento de Alcobendas convocó un pleno extraordinario en julio en el que todos los grupos municipales aprobaron por unanimidad un acto declarativo contrario a la instalación del tendido en las actuales condiciones.

El acuerdo considera “improcedente e inoportuno” situar una infraestructura de estas dimensiones tan cerca de un entorno residencial y compromete al Ayuntamiento a estudiar alternativas para desplazar las torres T-25N y T-24 o, si resulta técnica y económicamente viable, proceder al soterramiento del tendido.

El Consistorio también se ha comprometido a destinar los recursos técnicos y económicos necesarios y a mantener en las negociaciones a una representación de los vecinos afectados.

La alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, anunció además que las distintas partes implicadas ya habían mantenido una primera reunión y que se había encargado un informe sobre las posibles soluciones, cuya presentación está prevista para mediados de septiembre.

Un problema que viene de atrás

La polémica ha abierto también el debate sobre si la situación podría haberse evitado.

Según el Gobierno municipal de Alcobendas, durante la tramitación del Plan Parcial de La Solana se formularon alegaciones en 2019 y 2021 para que el soterramiento previsto en Madrid se prolongase también por Alcobendas y ambas actuaciones se ejecutaran conjuntamente. Ese objetivo finalmente no llegó a materializarse.

PSOE y Vox han cuestionado, por su parte, que no se actuara con mayor antelación pese a que la infraestructura figuraba desde hacía años en el planeamiento del nuevo desarrollo.

La cuestión adquiere especial relevancia porque el propio Ayuntamiento de Alcobendas anunció en 2024 el inicio de las obras de la nueva conexión viaria entre Alcobendas y Valdebebas, unas actuaciones entre cuyas primeras tareas figuraba precisamente el soterramiento de cables de alta tensión.

La solución, todavía por definir

A día de hoy, la torre sigue en pie y el conflicto continúa abierto.

Sobre la mesa existen fundamentalmente dos alternativas: desplazar el tendido para aumentar su distancia respecto de las viviendas o estudiar su soterramiento. Ambas requieren informes técnicos, coordinación entre administraciones y la participación de Red Eléctrica y de los responsables del desarrollo de La Solana.

El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión especialmente sensible en las zonas donde confluyen grandes desarrollos urbanos y áreas residenciales consolidadas: la necesidad de anticipar el impacto que las grandes infraestructuras pueden tener sobre quienes ya viven allí.

Para los vecinos de La Carrascosa, el debate ya no es una cuestión sobre planos. Es una torre de 47 metros que contemplan cada día desde sus casas.

Y ahora esperan que las administraciones encuentren una solución capaz de compatibilizar las necesidades eléctricas del nuevo desarrollo con algo que consideran igualmente esencial: preservar la calidad residencial y paisajística de su entorno.