Casería de la Mar: el nuevo refugio de lujo del Grupo Mentidero en el corazón de Cantabria
El Grupo Mentidero amplía horizontes y da el salto al mundo hotelero con Casería de la Mar, una exclusiva Villa Boutique & Spa de tan solo ocho habitaciones situada a pocos minutos de Comillas. Una antigua vaquería rodeada de 19 hectáreas de naturaleza, con vistas a los Picos de Europa, que propone una nueva manera de entender el lujo: menos artificio, más tiempo, silencio y bienestar.
Hay lugares que impresionan nada más llegar y otros que consiguen algo todavía más difícil: hacer que uno quiera quedarse. Casería de la Mar pertenece a esa segunda categoría.
En plena naturaleza cántabra, el grupo fundado por Borja Anabitarte y Lara Alonso del Cid inicia una nueva etapa después de más de dos décadas creando algunos de los espacios gastronómicos y de eventos más reconocibles de Madrid. Y lo hace lejos del concepto de gran hotel: ocho habitaciones, una extensa finca privada y una casa concebida para que el huésped sienta precisamente eso, que ha llegado a una casa.
Casería de la Mar abrió como hotel boutique en febrero de 2026, convirtiéndose en el primer proyecto hotelero del Grupo Mentidero. Hasta entonces, la finca había estado vinculada a celebraciones y eventos privados. Ahora traslada al alojamiento una filosofía reconocible: atención por el detalle, buen gusto, hospitalidad y una cierta manera de disfrutar sin prisas.
De Madrid a Cantabria
Para quienes viven en La Moraleja, Grupo Mentidero necesita pocas presentaciones. La Borda del Mentidero, Las Brasas del Mentidero y La Trattoria del Mentidero, junto con la trayectoria de Catering Mentidero en bodas, celebraciones y eventos corporativos, forman parte del paisaje gastronómico de la zona norte de Madrid.
Casería de la Mar supone un paso más y tiene mucho de proyecto personal. La familia llegó a Cantabria atraída por el norte y terminó enamorándose de Comillas, sus paisajes, su arquitectura y su forma de vivir. Allí encontraron esta finca, a las afueras de una localidad que reúne patrimonio, gastronomía, naturaleza, playas y esa característica combinación cántabra de mar y montaña.
19 hectáreas y solo ocho habitaciones
La construcción principal nació como una antigua vaquería vinculada a una finca agrícola. Tras una profunda transformación, se ha convertido en un pequeño refugio de alta gama rodeado de 19 hectáreas de propiedad privada, con vistas hacia los Picos de Europa.

Solo ocho habitaciones permiten mantener una atmósfera íntima. Siete cuentan con aproximadamente entre 23 y 25 metros cuadrados, mientras que la Gran Suite alcanza los 85 metros cuadrados.
Madera, piedra, mármol, tejidos de calidad y grandes ventanales conviven con chimeneas, libros, flores frescas, antigüedades y objetos decorativos. Las habitaciones, diferentes entre sí, incorporan vigas de madera, amplias camas, baños de mármol o piedra natural y papeles pintados de inspiración botánica.
La Gran Suite añade salón independiente con chimenea, madera, mármol y cuero, bañera exenta de inspiración vintage y terraza privada desde la que contemplar el paisaje.
Es un lujo que no necesita exhibirse. Se descubre poco a poco.
El privilegio de disponer de tiempo
En una época en la que los viajes parecen exigir agendas interminables, Casería de la Mar propone prácticamente lo contrario: aquí, no hacer nada también es un plan.
Leer frente a la chimenea. Alargar el desayuno. Jugar una partida de cartas. Caminar por la finca. Tomar un café sin mirar el reloj.
Los salones cuentan con chimenea, biblioteca y diferentes rincones de descanso. Una sala de juegos con mesas de cartas, ajedrez y backgammon recupera placeres que parecían haber desaparecido de nuestras escapadas.
En Casería de la Mar, el verdadero privilegio parece ser disponer de tiempo y espacio.

El bienestar ocupa también un lugar protagonista. El segundo edificio de la propiedad, antiguamente parte de las instalaciones ganaderas, alberga el área wellness.
El spa combina piedra y madera con grandes ventanales e incorpora sauna infrarroja, baño frío y una pequeña piscina de agua termal, además de poder reservarse por franjas para disfrutar de mayor intimidad.
A pocos pasos se encuentra el gimnasio, equipado para quienes no quieren renunciar al entrenamiento y concebido, de nuevo, para mantener el contacto visual con el entorno.
Calor, agua, silencio y naturaleza. Aquí el bienestar tampoco necesita demasiadas complicaciones.
Desayunar junto al huerto
Tratándose del Grupo Mentidero, la gastronomía tenía necesariamente que ocupar un lugar importante.
La propuesta apuesta por productos locales y de temporada, panes artesanales, frutas, mermeladas caseras, huevos de corral y productos de la zona. El desayuno puede disfrutarse en el interior o, cuando el tiempo lo permite, junto al huerto.
No existe intención de convertir Casería de la Mar en un restaurante convencional. La gastronomía está al servicio de la estancia. Comidas y cenas pueden organizarse por encargo, manteniendo esa filosofía de casa privada y atención personalizada.
Para celebraciones especiales entra en escena la experiencia de Catering Mentidero, con propuestas gastronómicas y montajes para reuniones, retiros, cumpleaños y eventos privados o corporativos.
Cantabria al otro lado de la puerta
Casería de la Mar se encuentra en Rioturbio, a pocos minutos de Comillas, en la costa occidental de Cantabria. Un lugar que invita a quedarse, pero ofrece también infinitas razones para salir.
Comillas es la primera parada, con su casco histórico, El Capricho de Gaudí y el Palacio de Sobrellano. Muy cerca se encuentran San Vicente de la Barquera, Santillana del Mar, el Parque Natural de Oyambre, el Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal y los Picos de Europa. También pueden recorrerse senderos por el Monte Corona o acercarse a las playas y acantilados del Cantábrico.
Por la mañana, montaña; por la tarde, mar. Arquitectura, gastronomía y naturaleza sin necesidad de recorrer grandes distancias.
Una nueva forma de escapar
Frente a grandes hoteles y destinos saturados, crece el interés por alojamientos pequeños, cuidados y conectados con el territorio. Lugares donde el lujo se mide por la privacidad, el espacio, el servicio y la posibilidad de desconectar.
En ese contexto, las ocho habitaciones de Casería de la Mar son casi una declaración de intenciones.
Para los lectores de La Moraleja Magazine, además, existe un vínculo especialmente cercano. El Grupo Mentidero forma parte desde hace años del paisaje gastronómico y social de La Moraleja, El Encinar, Soto de La Moraleja, Las Tablas y alrededores. Ahora, ese universo viaja hacia el norte para ofrecer algo diferente: un lugar donde quedarse a dormir, despertarse mirando al verde y dejar que las horas pasen más despacio.
Con Casería de la Mar, Borja Anabitarte y Lara Alonso del Cid abren un nuevo capítulo. Después de restaurantes, catering, bodas y grandes eventos, llega la hospitalidad, pero a su manera: con un alojamiento pequeño, íntimo y emocional.
Ocho habitaciones, 19 hectáreas de campo, una chimenea encendida, un desayuno junto al huerto, un spa mirando al paisaje y el silencio de Cantabria al otro lado de la ventana.
Puede parecer sencillo. Pero quizá precisamente ahí reside el verdadero lujo.
Una nueva dirección para guardar en la agenda de escapadas y una buena excusa para volver al norte. Porque hay fines de semana que sirven para conocer lugares. Y otros para regresar con la sensación de haber recuperado algo mucho más valioso: el tiempo.
Casería de la Mar
Rioturbio s/n · 39528 Comillas · Cantabria


