Alicia López-van Dam: La Casa de la Luna, escuela de yoga y meditación, un lugar para el bienestar físico y mental
En medio del ritmo acelerado de Madrid, existen espacios que invitan a bajar el volumen exterior para escuchar lo que ocurre dentro. La Casa de la Luna, escuela de yoga y meditación ubicada en El Encinar de los Reyes, es uno de esos lugares donde el bienestar físico y mental se trabaja desde la calma, la constancia y el autoconocimiento.
Al frente está Alicia López-van Dam, profesora de yoga y meditación desde hace más de diez años. Tras una etapa como empresaria, decidió entregarse por completo a su vocación y convertir su propia casa en un refugio para quienes buscan serenidad.
La Moraleja Magazine.- Practicas yoga desde hace más de 30 años y enseñas desde hace una década. ¿Qué te llevó a dar el paso de empresaria a profesora?
Alicia López-van Dam.- Realmente las cosas se fueron dando. Primero empresaria, luego lo compaginé con dirigir La Casa de la Luna, y tras la pandemia la voz en mi interior era muy clara: entregarme por completo a mi pasión, el crecimiento personal a través del yoga, compartir con la gente tanta dicha que me aportó este camino.
LMM.- ¿Qué experiencias vitales te han marcado a la hora de elegir este valiente camino?
ALD.- En primer lugar y en lo más alto del podio (risas): Fernando Díez. Conocerle con 14 años supuso un impacto tremendo en mi vida. Era el mejor amigo de mi padre, y después de sus 12 años de estancia en la India, le conocí en su casa de Hueva (Guadalajara), un recuerdo imborrable para mí. Se plantó en mí una semilla que hoy en día siento como un árbol fuerte que da grandes frutos. Se dice que normalmente se llega al crecimiento personal por crisis o malestar y, en algunos casos -como el mío-, por una experiencia que te despierta la curiosidad. Conocer a Fernando es algo que fue absolutamente trascendente en mi vida, aunque no me di cuenta hasta los 18 años en mi primer viaje a la India, ahí tomé consciencia de que yo ya tenía un maestro. Me siento muy afortunada.
Luego, este camino te pone en contacto con gente muy interesante, sin ir más lejos su hija Chandra fue una profesora muy inspiradora para mí; nuestra vecina, Tanya Muñoz, que me empujó a enseñar yoga cuando aún no tenía una formación oficial, y de quien sigo recibiendo clases una vez por semana en mi espacio.
LMM.- La Casa de la Luna nació en 2013 y hoy es un espacio mucho más íntimo y especial, ubicado en tu propia casa. ¿Qué significa para ti este cambio?
ALD.- Salimos de la primera Casa de la Luna un poco antes de la pandemia, había sido un gran esfuerzo para mí compaginar dos proyectos y la maternidad. Poco a poco, el yoga me despertó la inquietud de volver a empezar desde otro lugar… literalmente. Empecé con las clases de meditación en casa.
Siento casi como un deber el compartir esta práctica tan maravillosa y eficaz. Luego comencé con el “yoga físico”, el de las posturas, que para muchos es muy atractivo y se va poco a poco llegando al mismo lugar que la meditación.
Tener el centro en casa es algo muy especial. Me gusta pensar que es la casa la que lo pide, que quiere ser la casa de los que buscan un camino hacia el bienestar, hacia el sosiego, hacia su mejor versión. Me encanta cuando me dicen que al entrar en casa les llega en seguida sensación de calma. La Casa de la Luna quiere ser refugio del estrés y las exigencias diarias.
Es un trabajo tan bonito que no puedo más que sentir agradecimiento.
LMM.- Sueles decir que el yoga no es solo una práctica física, sino una filosofía de vida.
ALD.- La práctica de asana, es decir, lo que uno entiende o imagina cuando le dices “voy a clase de yoga”, es una parte muy pequeña en la inmensidad del yoga. El yoga es una ontología que ayuda al ser humano a desarrollarse plenamente, a ir por la vida eligiendo el camino más noble y normalmente el de menor resistencia.
El yoga de Patañjali -sabio que sintetizó las principales corrientes del yoga clásico de su época-, comienza con el adiestramiento ético. Poca gente sabe que el primer principio del yoga es ahimsa, la no violencia; y le siguen Satya y asteya: no mentir y no robar. Y eso es solo el principio. Por eso yoga es mucho más que una práctica física, es una disciplina completa para alcanzar el equilibrio, la armonía interior, un sentido de vida y un estado poco común de serenidad.
LMM.- Ofreces yoga, meditación y yoga Nidra, además de talleres y encuentros puntuales. ¡Cuéntanos!
ALD.- Semanalmente ofrezco clases de yoga, meditación y yoga Nidra. Puntualmente hacemos talleres que invitan a la pausa y a la interiorización, al autoconocimiento y también a compartir ratos bonitos con gente de intereses comunes. Celebramos con especial cariño los solsticios con unos talleres preciosos. También se dan puntualmente cursos de alimentación consciente y saludable.
Además, para noviembre, estoy organizando un viaje a la India de dos semanas para un grupo no muy grande. Iremos a conocer un rincón del sur al que tengo un especial cariño ya que hice allí mi formación hace unos años. Yoga, naturaleza exuberante, meditación, tratamientos ayurvédicos… y los mercados, los colores y las telas de India.
Me encanta pensar que pueda ser una nueva oferta anual de La Casa de la luna. ¿Te apuntas?
La Casa de la Luna
C/Manuel Altolaguirre, El Encinar de los Reyes
Tel.: 609 764 179 | alicia@lacasadelaluna.org
Instagram: @lacasadelaluna_encinar

